jueves, 3 de septiembre de 2009

El gran cisne negro

Hubo cita.
Llegué antes porque no podía con mi cuerpo.
Se presentó 3 minutos tarde jugando una carrera para llegar apasionadamente.
Aún lamentando esos 90 segundos.
Nos sentamos.
Me puse torpe y ella estaba histriónica y relajada.
Como siempre.

Claramente la mesa no era adecuada.
El tabaco es una parte aceptable de nuestro vínculo.
Fuímos afuera en donde había una rubia ama de casa desesperada intentando hablar por skype.
Éramos tres desde un primer momento.
Ella ya conocía el bar.
Me sentí un pelotudo por cambiarle de bar a último momento a uno en donde siempre almuerza.

Estaba fascinado simplemente mirándola.
Una semana antes soñé con sexo.
Hace 4 días soñé con besarla.
Ahora estoy satisfecho con mirarla ser.

La tercera en discordia habló.
Nos preguntó si sabíamos porqué su wifi no andaba.
Mara (ella) es especialista en el tema. Pero además almorzaba con su laptop en el mismo bar por lo que conocía además de sus saberes técnicos las debilidades del local y no menos sabía que en donde "la tercera" se sentaba simplemente no había señal.

Así es como la tercera se convierte en otro personaje más. Un nexo entre la parte emocional y la intelectual de ellos.

La tercera intentaba mandar un mail de trabajo. Mara preguntó sobre que era.
La respuesta: Era sobre el éxito.

-Tenés para darnos la clave?.
-La tercera se hizo la boluda.

Palabra va, palabra viene escucho:
-De que libro se trata?-Mara-

-Un autor brasilero.
Las mesas se chocaron, nos hizo un ejercicio y nos mandó de nuevo a la mesa, tal como una ada madrina a leerlo en pareja. Era un ejercicio según indicó.
Fascinada, Mara lo llevó a nosotros.

Era un libro que jamás leería pero que su cierre un poco vende humo no hacía más que decirnos:
-Wake up!!!- Libro-

Frases, frases, frase...Si sabes que estás frente a alguien con quien vas a ser exitoso pasa directamente a la acción.
Etc etc etc.


Cambió el clima, Se acercaba el horario en que ella debía irse. La tercera comenzó a hablar sobre las fallas del sistema educativo que contenían a su hijo descarrilado en la actualidad. Mara se fascinó.
Yo solo pensaba en el texto.

Se disculpó por robarnos el tiempo. Creo que nos quitó la mitad y nos regaló un poco. Porque su texto fué testimonial.

El bar justo hoy cerraba a la misma hora que Mara debía irse. Ridículamente temprano pero así que nos fuímos, bar cerrado mediante y sin música ya.

Al salir a la calle fueron 2. Mara se iba a una cena y a la mañana siguiente a España.

El habló del gran cisne negro que ella mencionó antes. Uno que iconizadba permonicione. Verdades, amores.
El le confesó confiar de que juntos serían felices.

Le dijo que su momento de éxito no era tal, porque se imaginaba con ella y bien todos saben que el éxito es tener lo que uno quiere. Pués asumió faltarle ella.

Ella estuvo de acuerdo. Viejo novio en escena. Confusión.

Ojalá viera ella que estaríamos haciendo las cosas 100% diferente a como siempre las hizo y que de las crisis y los errores hay mas probabilidades de éxito que de fracaso. Tal como ella lo cita, de una frase de Einstein.
Se pusieron de acuerdo en que si realmente hay un cisne frente a ellos. Un mes de distancia sería suficiente paraque ambos lo reconozcan como tal.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

When we were kings (carta a un hermano)

When we were KINGS

Querido Hermano: Han pasado tantos años desde aquellas tardes en las que pedalear por las vías era nuestra rutina. Escondiéndonos o afrontando pequeños enemigos del barrio que por uno u otros motivos podrían ir desde un rival de la misma edad a alguna vieja vecina que no les agradara nuestra presencia.
Tanta agua ha pasado por debajo del puente. Tantos momentos!. Algunos buenos , otros muy buenos y algunos demasiado malos.
En mi caso puedo decir que esos momentos van a quedar grabados a fuego en mi alma y mente porque me han hecho el hombre que soy.
Creo que aprendimos a valorar la vida y sus recetas a la par, descubrimos la realidad, las bebidas, las drogas y la libertad juntos. Tomados de la mano.
Quiero decirte que sos el mejor compañero de viaje que me pudo dar la vida. Uno que siempre va a estar ahí. Para cuando lleguen los hijos, las arrugas y los achaques del cuerpo pretendo que nuestras copas se sigan chocando.
Se vienen tiempos muy buenos mi amigo. Nuestras carreras, oficios y profesiones ya están gestadas y depende ahora de nuestra devoción para los frutos que se desprendan de ellas.
Veo que a partir de lo que hicimos hasta ahora tendremos vidas impresionantemente curiosas y entretenidas, como lo son hasta ahora claro. Pero es recién hoy que las armas y trucos aprendidos en esas interminables pedaleadas y pescas y viajecitos, asados etc. Se pondrán en juego. Hoy nos separarán aún más algunos kilómetros. Pero hey, no es nada.
El día que me fui de Córdoba aprendí entre otras cosas que la distancia atrae cosas muy positivas en uno. Principalmente la real valoración de lo que uno tiene y segundo la pasión real de conseguir lo que va a venir. Esa pasión radica fundamentalmente en que cada logro de ahora en adelante va a ser tuyo mi amigo y nadie te lo va a poder quitar.
Tenemos que cortar el cordón. Salir a la calle, vivir y gritarlo. Porque sino es como si nos lo contaran. Como si fuéramos eternos espectadores que nunca van a tener su oportunidad.
Por eso festejo tu partida. Te aplaudo y te envalentono diciéndote que claro que te voy a extrañar pero que por nada del mundo haría nada que te detenga ni para tenerte más cerca ni para frenar tu vuelo. Aunque me convenga, lo prefiera o desee. Siempre voy a estar al lado tuyo para las decisiones que tomes apoyándote de igual manera que vos me apoyaste y me apoyas a mi siempre.
Querido amigo, son éstas horas decisivas: SER O NO SER. Pues elije ser siempre. Gastate, vivilo y arde. Arde siempre que puedas. No te extingas, porque el tiempo es corto y tirano mi querido Diego. Me lo enseño la vida con sus duras lecciones y el caso que he vivido con mi madre y algún que otro ejemplo.
Quien dice que va a ser fácil?. Que tiene de bueno que sea fácil?. Pues yo te deseo que no sea tan fácil. Te deseo la dicha de luchar, de no saber quien sos. Te deseo el lujo de llorar cada tanto para abandonar pieles viejas y cambiarlas por otras nuevas y más resistentes.
Te deseo la adrenalina que te otorga caer y el alivio de siempre cuando el paracaídas se abre justo a tiempo y recién ahí venga el pensamiento que valora la estabilidad del suelo.
Te deseo el amor, las borracheras y resacas que produce la entrada y salida de una novia. Ese carrusel que amamos y que nos mantiene vivos. Te deseo la música y no la que dan en la radio. Esos sonidos de la naturaleza que nos marcan el verdadero tiempo de las cosas. El sonido de los pájaros, los trenes de las ciudades, los sonidos del progreso y las camas crujiendo al coger.
Te deseo el goce de ganar sin lastimar y también el de perder honorablemente.
Te deseo el respeto que te mereces y la autoestima que ganarás día a día.
Te deseo también muchos viajes internos y externos. Gratuitos y pagos con esfuerzo. Esas rotaciones y traslaciones que te hacen reflexionar y por último aprender.
Te deseo todo lo bueno mi amigo pero no haría mucho por evitarte lo malo a lo que te tengas que enfrentar. Porque ese camino es el que aprendimos juntos.
Porque cada vez que te toque lo malo, tenes un amigo que sin juzgarte te apoyará a cualquier precio y te voy a dar mi hombro para que lloremos juntos o para despertarte a cachetadas hasta que me lo agradezcas.
Te deseo la vida, la que tuviste y la que tendrás. Te agradezco por lo que viviste conmigo., por todo lo que me diste y que me das.
Ahí estamos, transitando. Seguimos pedaleando en la misma vía, solo cambia el paisaje mi querido amigo.
Lo que nos incumbe es volver a ser reyes. Volver a ser enteramente libres. Eliminar los reencontras y malos aprendizajes de la adolescencia para ser los hombres de bien que vinimos a ser en este mundo.
Juntos claro como siempre y por la vía, la misma que nos unirá mañana frente a una chimenea, whisky en mano, arrugas mediante para mirar esta vez para atrás y recordad como borrachos melancólicos todo lo que estamos a punto de vivir.

Agarrate fuerte que este tren no para. No te bajes y vomitá siempre que lo necesites. Si lo precisas estoy en el bagon del fondo. Siguiéndote y empujándote para que vayas cada vez más fuerte y con más ganas.
Vamos caballo loco!. Maneté la llama ardiendo.

When we were kings.

viernes, 21 de agosto de 2009

Haz de luz

Hoy hay un haz perdido.
Una gran linterna paseando su silueta por la ciudad.
Desilusionada, perdida, jamás encontrada.
En el mundo real se preguntan a quién busca
Y en todo caso a donde está.

Nada ha salido en el diario sobre esta luz.
Nadie vaticina su cometido.
Ya es medianoche y su actividad es notable.
Igualmente todos están de júbilo.
Hoy es un día bueno para el planeta.

La gente supone este misterio a una consecuencia de la algarabía popular.
Suponen que es algo festivo,
Este haz insatisfecho que transita por la noche.
Pero jamás imaginan la derrota que acaba siendo su estadía entre nosotros.

Es que jamás imaginarán que es la mismísima luna.
Que es dios.
Que es Buda.
Que está precisando iluminar a 2 almas que están entre sus más grandes logros.
Mas aún que el de estos días festivos sobre la tierra.

Es que el más grande no encuentra y no se puede explicar
A donde están estas dos almas que el mismo hizo una.
Cómo es que esta gran fuerza que el creó hoy está disipada.
Es que Dios no supo ver que estos dos seres se alejaron de su grandeza.
Se intoxicaron con lo chicano.
Se dejaron vencer.
Como una copla más que se corroe.

Este núcleo se ha humedecido y es ahora tarea de ellos mismos amasarse.
Hoy dios es un espectador de lo errático y estúpidos que pueden ser sus humanos.
Hoy el no tiene nada que hacer, porque ya lo ha hecho todo.
Estos carnales fueron tatuados.
Hoy en día esa luz que los busca ya nos los ilumina.

El universo ahora llora. No lo comprende.
Pero al ser energía y ellos también, confía.
Simplemente confía en que exista el día en que la Luna esté otra vez de fiesta.
Y borracha, desee otra vez salir a iluminar a quienes alguna vez marcó con su aroma.

Meándose hasta el final

DEJA VÚ

Un niño mea en la vereda. No supone ningún sentimiento rejectivo en su acto. El, solo siente, muere del sentimiento que le provoca su vejiga para expulsar el agua que bebió minutos atrás.

Al mear el niño no puede dejar su rostro fijo, en el se encuentran el mismísimo aura, ese movimiento matutino y la corriente exacta del coito que en el adulto genera un rostro de niño. En este niño, pues, generaba un rostro de adulto. De abandono permitido y aprobado a su cuerpo para penetrar en el mundo del placer sensitivo. Llámese a este felicidad: Pasajera, eterna o trascendente. De todas maneras, nada, ni el recuerdo extremo de el todo le recaería a el en más placer. Mear ahora era una necesidad absoluta.

Al terminar, simplemente agarra su pequeño pene y lo guarda. Está en vista de la empleada de su gran amigo de la cuadra y a el no le importa. Sabe que no habrá consecuencias por su acto al igual que estaba por demás seguro que no habría inconvenientes en que Rosa, la empleada de su amigo, viera la escena.

Un joven de unos 25 años se encuentra en una cita, es decir, en un sitio hablando con una chica de su edad también de manera (cero) espontánea. Ha planeado cada palabra, cada postura, cada risa. Pero lo que el no sabe todavía es que no ha planeado todo, no ha planeado si quiera lo que se llamaría primitivamente “las praderas del destino” para esa noche.

Es que justamente es él. Un hombre que no puede concentrarse demasiado en NADA sin que ALGO se le aparezca en su mente quitando de su eje, no siempre la información, pero SIEMPRE la objetividad.

Su concentración era siempre una carrera. Un esfuerzo de un tipo que sabe que persigue algo pero que al momento de la gloria, del estupor, lo pierde. Simplemente se sofoca y pierde inmediatamente el interés de la meta.

No puede lidiar con eso. Esta característica amén de ser buena o mala viene con él.

Como cuando de niño jugaba al fútbol y resolvía alguna que otra situación en el área contraria con garra pero al momento de definir todo, o lo que precisaba: se desvanecía, se hacía de repente más débil que lo demás.

Quizás- Pensó- Debiera él llevar un etiqueta con indicaciones para que nadie se decepcione ni sienta amenazado con su vicio o defecto.

Es que el – sentía- tenía mil y un virtudes, como todos. Pero temía ser observado por su gran defecto.

Ahí estaba él. Mirándola, ganando hasta este momento su sexo y su deseo ya que hasta aquí, ella, se sintió escuchada. Tanto, que se desbocó, y que su verborragia la llevó, en sus últimos capítulos o escenas finales, al sitio menos deseado del alma. Del espejo que uno emite. Durante unos 50 segundos ella, casi sin querer, habló de lo mal, de lo triste, del horror, de cambiar, y mil alternativas al no estar ahora con su último novio.

Que cosa la del destino!. Porque él, a sus últimos 6 capítulos, al desenlace (des-prolijo, pero evindente de una treinta añera abandonada) se los perdió por ponerse a recordar y a potenciar (como siempre) su gran defecto.

La miró tras su silencio. Silencio que asocio con la percatación de su autismo esporádico.

A lo que contestó: Vos no tienes la culpa, al final siempre es igual.

Exacto- Ella le dijo.

De repente- Sus ganas de mear, claro, como lo había olvidado?. Siempre sucede luego de sus lapsus. Uno piensa que al ser avanzado en edad, si se quiere, La retención de líquidos debería de hacerse más controlable. Pero: que diablos, El sabía que no era su caso. Hasta los 17 años pensó que era gay porque nunca llegó a mear como meaba su padre a la mañana.

La primera vez que oyó ese chorro de fluido MASCULINO daba igual a un leñador, mecánico o lo que fuere. HOMBRE . Jamás escuchó algo tan intimidante.

Se obsesionó en cada casa que fue luego con las canillas de agua y su correspondiente presión. Las encendía, siempre a escondidas y con alguna excusa por su pudor. Ya sea inventar una mancha en su vestuario que evidencie la necesidad de echar agua a semejante presión.

Luego de probar cada canilla siempre le pasaba lo mismo, Se meaba encima desesperadamente.

Pero estas veces eran las únicas en las que meaba en un largo rato, de lo contrario, siempre meaba muy poco., Era cuando más se parecía a su padre, pero sin potencia.

Algún día decidió dejar de darle importancia a este asunto de la potencia. Fué, creo, cuando conoció a Dorella.

En uno de los intentos que tuvo de viajar bien lejos con sus propios ahorros, en este caso, a Irlanda. Todo, quizás para probarle a su padre que trazaría un destino diferente al suyo. Ya de por si, un joven que visitó Dublin es uno diferente a uno que solo conoció solo Buenos Aires hasta los 15 años.

Dorella fue la gran independencia de su alma-cuerpo-pene. Esto es así porque a él le creció primero mucho su pene. Hoy a varios años de este relato y a proporción de su cuerpo diríamos que es un gran dotado, en fin. Primero su pene, luego creció un poco (y muy poco) su cuerpo.

Pero sin duda la mayor lucha que llevó este jóven hasta ahora fue por desarrollar su alma. Pués sintiéndose siempre un meón frente a un entorno carente de placeres naturales, fue esta asignatura la que más le costó.

Pero aquella noche fué la del equilibrio perfecto entre su edad, su pene, su alma y su cuerpo, Dorella, de 10 años más que el; Le hizo dar cuenta que El tamaño de su cuerpo sería un portal que le ayudaría en la tarea ya que el prejuicio /alto, bajo, gordo flaco) era una primer selección que por suerte el ser humano hacía innatamente y que según ella le evitaba dolores de cabeza. Luego el alma seduciría aunque involuntariamente al otro, le invitaría a pasear a la suya mientras los cuerpos permanecen por minutos/hs/ en el mismo asiento fabricando muecas y halarekes que hagan al otro sentirse con un PAR; Luego el habla. Daría su discurso en representación a su cuerpo y las cosas se darían o no.

Pero lo que le enseñó fundamentalmente es que había chicas, como ella, que se enamorarían solo de su tamaño y que mientras su alma las acepte, el tendría todo el poder. Porque sabiendo el lo de su tamaño, podría transmitirlo con su mirada y ellas encantadas.

No tendría que buscar el momento exacto en ir a su casa, o en donde hacerla reir o el contacto físico. Le alentó a sentirse capaz de notarlo el mismo a este momento.

Cuando? Preguntó el- Con la excitación que conlleva la misma conversación, el pensaba, que con la simple respuesta positiva obtendría aceptación, una erección y lo más seguro: Muchas ganas de mear!.

Luego de tener sexo con Dorella, el sintió por primera vez que podía mear igual o mucho más fuerte que su padre. Acaso era ese momento el cambio de una etapa a otra?. Le dejó de dar importancia esa competencia impune?. En este año las cosas no fueron fáciles para el, mear más rápido que tu progenitor no se acepta así como así de un día para otro.

Fue este año una muestra gratis de que el tiempo era el recurso más desperdiciado por el en el reencuentro con su memoria.

Un hombre de unos 50 años se encuentra sentado frente a 70 personas. El les habla tranquilo, no tiene un discurso frente a el, pero si tiene un apunte. En el mismo no se esgrimen palabras complejas o frases largas. Es solo un simple borrador en el que se apuntan las palabras:

AGUA

SUSTENTABILIDAD

PRECIO JUSTO

SALUD

RIQUEZAS NATURALES

RETENCION

GUERRA

EL PUEBLO

El es un político. Pero no representa al estado, es un representante de un partido de derechos humanos. Hablándole a la máquina de carne. A 45 cámaras de video y 60 fotógrafos. El tiene en el esplendor de su conciencia las consecuencias de cada palabra, de sus ojos. De la seducción que emite cada gesto. Considera y se asegura de tener todo y cada cosa planeado, Actúa como tal.

Estamos en el año 2035 y estamos en Argentina, lugar al que el representa su opinión, que es tan necesaria que define la postura científica, comercial y de conservación que tendrá su área durante la crisis que actualmente atraviesa su región por el intento de invasión de los imperios gemelos (como comúnmente se los llama) a la OTAN y la ONU.

Su discurso avanza lento. Les asegura el, que resolverá cada inquietud y cada duda.

Mientras responde a las preguntas con premeditada gramática y coartación de la información que tiene permitida revelar. Todo esto sin disolver el gesto de calma y estabilidad.

Dice: Los estados soberanos y unidos del sur se ven obligados a emitir este informe, en el que advierten a las tropas extranjeras y les exigen retirarse de sus apostaderos en toda la periferia de nuestras tierras con el fin de apoderarse, controlar y coartar el recurso natural del agua potable.

Con no menos calma hace un espacio de silencio para esperar que se jacte la pregunta ideal.

-Quiere decir Guerra?

Mira haciendo caso omiso, como si no escuchase y busca a otro interprete de la pregunta.

Cuales son los términos de este informe?.

-Les damos 48 Hs. Para retirarse o le plantearemos guerra absoluta los países que redactamos este informe:

Brazil, Cuba, Paraguay, Chile, Bolivia y Ecuador.

Su mano se escapa del escritorio. Se va abajo, Es que este vocero. Se está meando y aprieta el pito mientras muy levemente, casi imperceptible. Va perdiendo el autocontrol y cambiando de ser un hombre de hierro, a un gran pañal que no puede contener una meada (o tanta presion?).

Las preguntas corren, Su impulso intelectual decáe.

Comienza a perder el control de la situación con un nihilismo creciente y abandono de la situación.

Los periodistas preguntan todos a la vez.

48 HS!/QUE SIGNIFICA/QUE PASA CON LA GENTE / HOSPITALES / HERIDAS / DÉSPOTA/

Los flashes comienzan a enceguecerle mientras el desvanece viciosamente con cada segundo. Recuerda una sensación que le aparece ante la humillación de verse perdido en público. Es una catarata de calor, de autoafirmación. Se ve a si mismo diciendo: Quién mea más fuerte!. Está frente a su padre y a su lado está de niño el mismo meando pero sin pedir permiso.

Una luz le devuelve algún sentido, claramente lleva ya segundos en shock. Debería buscar su vaso de agua. Siente la misma cosquilla que cuando se le duerme a uno un pié, salvo que la siente en su médula, en la libido, Es una sensación todavía más fuerte que la orgásmica energía desvanecedora del desmayo.

Es sentir el último hilo del agua del arroyo y aferrase a el hasta que la cascada que estaba en la foto vuelva a su caudal y así podré retirarme invicto. (piensa el).

Por supuesto que no es tan fácil, Al irse acabando el vaso el recupera a velocidad de Nano-segundos una lúcida conciencia. Pero no es la conciencia que te devuelve a una conversación práctica y útil. Es más bien la conciencia del asesino. Que luego de viciarse con la más caprichosa de sus abstracciones y represiones vuelve a ser quien no carga ya con sus vicios, quizás, hasta sin culpas. En fin. Quien se deshizo ya de lo malo.

El hombre soltando su pito a pura presión. Levanta su celular y con un gesto de preocupación primero levanta a media asta su culo y alguien (de sus asesores) le sigue la corriente luego con un impulso un poco mayor levanta su cuerpo, gira un cuarto de su cabeza tapando un oído y negando su rostro a los periodistas. Espera contando hasta cuatro. Luego gira y hace un gesto como de: no va más, me necesitan. Y así, como quien no quiere la cosa, se acabó esta conferencia de prensa.

Al salir de este salón, ni bien abre la puerta vaivén. Prende su teléfono y llama mientras camina por un pasillo y se agarra el pito con una mano caminando con esfuerzos chuecos.

Camina mientras apura su paso, con su rostro desencajado, pero sin dejar de leer un mensaje en el teléfono que le roba su rostro.

Caminando a pasos bien cortos y apurados en clara señal de estar meándose y se enfada al no coordinar muy bien entre el deseo de evacuar y la necesidad de localizar a su hijo en su agenda.

En su largo recorrido de un edificio público finalmente le da una orden al teléfono y se lo lleva a su oreja.

Se disgusta al poco tiempo al ver la señal equivocada, repite la órden. Mientras, ya dando lástima de su despcompostura intenta apretar su pito, Pensar en el desierto, imaginar que su hijo está bien, La reserva del yaciretá con bandera Argentina, tantas cosas. Como desde siempre: le ordenó su mente que ahora, mientras suena el teléfono que discó. Entre tanto deseo, y presión se va olvidando a quién llama y el porqué.

-Que querés papá.?

-Hijo!. Espera un poquito, me meo y no llego.

Que?. Le responde

Nada, nada, toy buscando el baño. SILENCIO

Oíme hijo, no seas boludo. Yo me quedé pensando, No tengo miedo a lo que seas. Si nadie te conoce igual que yo, Si venís de mi sangre hijo mío, Nada de lo que me digas me va a asustar, Quedate en casa hijo mío.

Nada?. No hiciste otra cosa que rechazarme!.-Dijo el hijo

AHhhh. (mientras camina chueco y ya descompuesto) entra a un baño.

Perá perá hijo, dame un segundo.

Al entrar en este viejo baño de edificio público ve que la puerta está cerrada.

Ahhh. Aca estoy hijo. Disculpame. Que me decías?.

Papá, me voy. Esta tarde, a Berlín.

El hombre frena y queda atónito en medio del pasillo.

Como?.- Dice el padre.

Papá: no te engañes. Yo no soy como vos. Es más, creo que soy gay. Si nunca pude mear como vos papá. Soy diferente.

Entre el desvanecer de su nuevo y más intenso viaje, este hombre se abandonó a si mismo y recordó que alguna vez, en un tiempo lejano, fue un niño que meaba en la vereda y que esto no significaba gran importancia para nadie. Ya que asumía que al ser niño era indefenso y por esto mismo se atrevía a pasar cada situación con la naturalidad que corresponde el sacar el pito y mear de una vez.

Pero en esta ocasión y por primera vez el hombre se meó, porque no hubo pudor, no hubo ego, no hubo falsas expectativas que lo acerquen más a la verdad de ese momento, en que su cuerpo, su alma y su pene estaban tan desalineados que no era capaz de explicarle a su propio hijo, en pocas palabras, lo que Dorella le había enseñado.
Entonces lloró, lloró como si ese niño de 4 años no hubiese llorado si lo captasen, Lloró como un hombre de 50 que se mea en el trabajo.

Y recién ahí, su hijo comprendió finalmente que no se trataba de cuan grande era el cuerpo o el alma, o el pito.

La cosa pasaba por otro lado. Y no hacía falta trasladarse ni ser diferente para darse cuenta.

Fin

Im Walking after you

Tonight I'm tangled in my blanket of clouds...
dreaming aloud.
Things just won't do without you, matter of fact.
I'm on your back, I'm on your back, I'm on your back.

If you'd accept surrender, I'll give up some more.
Weren't you adored?
I cannot be without you, matter of fact...
I'm on your back.

If you walk out on me, I'm walking after you.
If you walk out on me, I'm walking after you.

Another heart is cracked in two, I'm on your back

I cannot be without you, matter of fact.
I'm on your back, I'm on your back, I'm on your back.

If you walk out on me, I'm walking after you.
If you walk out on me, I'm walking after you.
If you walk out on me, I'm walking after you.

miércoles, 19 de agosto de 2009

El árbol de mi barrio

Alguien alguna vez me contó que:
Había una vez un árbol, que había visto crecer a muchas generaciones de personas.
Fué testigo de los ultimos acontecimientos (todos) de su entorno.
EL árbol encontraba el amor verdadero perdido entre las personas y esto le ponía triste.
Pensaba el viejo árbol que ahora la gente amaba a quien encontraba y se aferraba a lo que lograba,
que no sentían más la hermosura de un día perfecto para morir y mucho menos preocuparse por la naturaleza.
El veía a todos enfrentados y divididos entre si por gigantescos muros invisibles que escondian a unos de otros el verdadero amor.
Hoy se lo ve sonreír a este cándido y añejo árbol porque ha encontrado esperanza en los nuevos habitantes de este planeta.
Santos jóvenes ampliando sus fronteras, derribando sus muros en busqueda de más por menos.
Esconden la premisa del sufrimiento para mirar a sus otros con una mirada distinta. (Tolerancia)
Santos niños de este mundo, practicando su vegetarianismo,
piruficándose interiormente.
Santos idealistas que no se conforman con los límites establecidos por un sistema corrupto y negativo.
Astronautas en tiempos modernos de la pureza y la naturalidad.
Hoy se encuentran enamorados, de su música, sus drogas y sus ídolos.
Seducidos por el encanto de representarse;
Ve el árbol en ellos amor puro y desocontrolado.
El árbol tiene Fe y no se lo imaginaba.
Ya no se queja por la postura ni por el viejo edificio que le roba su luz tan temprano!,
Ahora, se encuetra resplandeciente y se mantiene cada vez mejor.
Al árbol de mi cuadra, su entorno le parece grandioso!.-
Dice mi árbol, que todo va a estar bien!
LOVE!!!.
FIN

viernes, 14 de noviembre de 2008

Pánico y locura en Ámsterdam

Corrían las 10 de la mañana de un frío Viernes de Febrero en Ámsterdam. La silenciosa ciudad Europea lucía más frígida, cruel y distante que antes para mí. Es que mis anteriores 13 días estuvieron dotados por una cantidad inescrupulosa de aventuras y situaciones de supervivencia máxima pero hoy me encuentro en aprietos.

Al levantarme esta mañana mis preocupaciones se convertían en pesados segundos seguidos por minutos que no conducían a ninguna señal de tranquilidad o estabilidad prematura.

Llegué aquí en un vuelo Barato de Madrid, Siendo que estuve viajando antes por España visitando primero a mis hermanos que generosamente me alojaron antes de comenzar solo mi viaje de mochilas, tabaco y guitarra. Pero España fue otra historia, el confort de la casa de un familiar con horarios, comidas y reglas incluidas nada tiene que ver con la vertiginosa noción de estar solo en tierra ajena con una guitarra al hombro y nada de dinero en el bolsillo.

Esa es la premisa de este viaje, viajar llenándome la panza con la guitarra y pagando un cuarto también con las “generosas regalías” de tocar en la calle música hispana en un país escandinavo.

Pero soy un superviviente de rara cruza con un desafortunado aventurero. Todo me ha pasado en este viaje, salvo que esta vez por suerte no he perdido mi documentación, eso me llevaría a otro tipo de aventuras pero que no hubiese deseado; Estas en cambio, fueron aventuras buscadas y que en el momento presente no hubiese cambiado por ningún tipo de solución no provista por mi ingenio y talento.

La música no me daba para ser honestos una gran visión, Precisaba para terminar el día ganar unos 24 Euros, siendo que a veces no llegaba a los 17. Pero esa era mi historia cada mañana. Nada de deprimirse, pues no había tiempo. Tocar en las zonas permitidas y en los momentos donde no era conveniente hacerlo, salir a pedir trabajo en restoranes argentinos. Recuerdo y me veo entrar a ciertos sitios anunciados como “Argentinos” pero que poco tenían de ello, con una cara de Angel caído, esperando encontrar a un piadoso compatriota tomando un mate y preguntando noticias de nuestras tierras para luego ofrecerme trabajo. Nada de esto pasó, eran Indios, Egipcios, Chinos, Israelíes, Yankis y demás ofreciendo gastronomía Argentina, muy poco había de ella, muy poco había de hecho de mi país en esos tristes locales en los que se mezclaban las imágenes de una Boleadora con un gran Jesucristo.

Pero éstas como bien relato eran las mañanas normales, ya que cada día de mi viaje fue una aventura, la aventura de sobrevivir y no morir en el intento…Recuerdo atravesar cada mañana con ilusión, esperanza, cojones, sonrisas y tanta energía que contagiaba a todo ser vivo que conversaba conmigo. Sucedía simultáneamente la Ocupación Americana a Irak, grandes manifestaciones se acontecían en todas las capitales que visité, sin embargo entre tanto pesimismo mi cosmovisión del des apego afectaba a los carnales de manera de ejemplo y esa gran ilusión era la que me otorgaba el combustible necesario para que cada mañana al no ver un centavo en mi bolsillo y al bajar a desayunar en los Hostales donde me alojaba me preguntaban:

-se quedara a dormir hoy?.

YO siempre respondía que no lo sabía, que les dejaba el bolso en recepción hasta la tarde, que debía pensarlo. La verdad es que cada mañana de esas soñaba con poder dormir allí, cenar y porque no bañarme, pero la incertidumbre era más fuerte y jamás en mi estadía por esa ciudad pude acostumbrarme a decir:

-Si señorita, esta noche me quedo. Tome aquí el dinero por adelantado.

Recuerdo el café de las mañanas acompañado por alguna tostada, intentado comer más de la cuenta para así poder tener el barril lleno, sin saber cuando volvería a cargarlo. Pero mi energía positiva brotaba y el miedo se reducía a meros turbios pensamientos. Luego cruzaba la puerta divisoria con el mundo real y se escribía otra mágica página de mi adolescencia descontrolada ahora manejada sola y exclusivamente por mi y por mi destino. Pero aquella mañana fue diferente, quizás porque al cruzar el umbral la energía no fue tan bonita. Ya corrían 2 semanas de incertidumbre absoluta y siendo hoy viernes habría una gran manifestación contra Bush en la pequeña ciudad, se esperan mas de 3 millones de personas y eso revolucionaría mi pequeño negocio de vender música espontánea en la calle. Es que la silenciosa ciudad esa mañana se notaba muy ruidosa y agitada. Entonces pensé, si no hay silencio quien va a pagar por mi música, quien va a querer si quiera escucharla?!.

Comencé ese día entonces muy preocupado.

Salí a caminar mirando mucha gente nueva, mis rincones predilectos en donde ofrecía mis servicios se encontraban todos ocupados y al estar la ciudad civilmente ultra ordenada están claramente divisados los sitios para los músicos y ya no quedaban muchos. Mi preocupación fluía.

Me encontré con Cristian, un Argentino muy particular, ya que poco recordaba de su país. Un chico que huyo exiliado junto a su familia a la edad de 12 años y que su padre murió a los 2 meses de llegar a Madrid precipitado por una gran depresión. Su pasado marcaba un dolor y resentimiento a una historia Nacional que yo conocía muy poco. UN chico ejemplarmente pacífico que viajaba solo desde Hacía 9 años. Mandando cada mes un sobre a su hermana y madre en Italia con dinero para poder oficiar así el rol de “hombre de familia”.

EL estaba de vacaciones, trabajaba recogiendo frutas en Bruselas. Pero estaba decidido hoy recorrer la marcha y me invitaba a hacerlo junto con él. Tras explicarle mi situación y agradecer la invitación el me demostró que no debía preocuparme, que el día estaba marcado por el destino y que nada podía hacer yo más que estar muy atento para ver como ganar el dinero que me haría falta en unas 8 Hs. Para ganarme un cuarto y un baño.

Existía otra opción siempre latente, pero era un centro de caridad al que no quería bajo ninguna circunstancia llegar. EN Ámsterdam se encuentran mucha gente en estado crítico de adicciones y otros problemas con los que yo no me quería cruzar.

Las manifestaciones comenzaron a las 16 hs.: Ordenadas, ejemplares y pulcras comenzamos porque no, divirtiéndonos. Pero esa oscura percepción de que el día terminaría mal prevalecía.

Recuerdo estar caminando en una calle junto a otras miles de personas al lado de un camión itinerante con música y un presentador punk que era un ciudadano al que había conocido en la calle y con el que había logrado gran empatía.

Recuerdo ir mirando hacia delante mientras el desde el camión se escuchaban protestas en Dutch (idioma local) y presenciando este gran momento.

De repente mi amigo Argentino me llama la atención diciendo de que le parecía que me estaban llamando a mi. Cuando voltee a mirar, el presentador y amigo punk del camión me llamaba con su megáfono frente a todos. En el camión había banderas anarquistas, una batería y amplificadores, pero por lo visto, faltaban los músicos.

Este chico pretendía que yo me suba a cantar y así motivar a esta gran masa de gente de todas las nacionalidades posibles.

Cuando vi que efectivamente me llamaba a mi intenté lo imposible, evadir la situación. Me generaba tanto pánico, miedo, vergüenza que creo que ahí me di cuenta que no quería ser músico en la vida, después de todo la idea de viajar tocando se remontaba a ver cuanto amaba yo la vida del músico.

Al volver a ver a mi Amigo Cristian él mismo me alentaba a subir y yo ya era un niño queriendo correr al regazo de su madre a llorar. Pero mi madre no estaba, yo estaba solo allí y la única alternativa que tuve fue tomarme un largo tiempo en llegar al escenario y subir a tocar.

En el camino mis preocupaciones cambiaron, preguntas trascendentales como: que hago aca?, porque me fui de casa?, que cancion voy a tocar? Se travesaron por mi mente precipitadamente en esos largos pasos hacia el escenario. Pero no había tiempo para respuestas. Ya estaba arriba mirando miles de cabezas que me miraban y esperaban que haga algo. Mientras tanto mi loco amigo y presentador gritaba consignas que yo no entendía hasta que pude comprender una de ellas: Argentino.

UN frío, raro y esparcido aplauso surgió de entre la gente mientras enchufaban mi guitarra. Recuerdo ver mis manos temblando como pistones. Me dije a mi mismo: Ya está!. Tocá algo…Mientras hacía el clásico hum hum por el micrófono ni una idea había salido en mi mente y comencé por ver mi afinación, por suerte un desperfecto me dio 10 segundos más. Hasta que salió un apagado mi, desde el surgió otra nota y antes que me de cuenta sonaba a una especie de samba y encajaba perfecto con la canción de fito páez “yo vengo a ofrecer mi corazón”. Cerré los ojos, intenté olvidarme de todas mis preocupaciones del día y la canción fluyó, de hecho me sentí muy cómodo haciéndola y pude sentír las hermosas palabras que componían esta canción de un gran compatriota llegándome a emocionar y conmover y comprendiendo que con esta espontaneidad no habría mejor canción que dedicarle a la guerra y a la causa de esta gran marcha.

El tiempo pasó, terminé mi canción y recibí un hermoso aplauso, quizás el más lindo que vaya a recibir en mi vida por el significado que atrajo en el momento.

Me bajé del camión. Quise buscar a mi amigo pero mi emoción no me permitía ver a mi alrededor literalmente. Me encontró, estaba emocionado y al borde de las lágrimas. Me confesó que había recordado mucho de lo que ya había olvidado de su patria y que entre sus memorias volvió algo completamente enterrado: Las milanesas.

Ese instante llenó de vida este día en que preocupado había vuelto a dudar de mi destino y del azar del viajero. Ámsterdam se hizo silenciosa nuevamente y me convertí de nuevo en un fundamentalista de la libertad.

Más tarde encontré un pequeño sitio en donde tocar, el dinero que precisaba llegó y mucho antes de lo que me imaginaba.

Aquella noche invité a mi amigo Cristian a comer comida china y a seguir hablando de la vida. Lo disfrutamos mucho y bebimos un poco más de la cuenta.

A la mañana siguiente el se retiró, nunca más volví a verlo….

FINAL